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El invento de los “bautizos laicos”, una "carmenada"

Una “carmenada”. Así han calificado desde la oposición getafeña el acuerdo del ayuntamiento de esa localidad madrileña de crear y promover los "bautizos laicos"

La corporación, que preside la socialista Sara Hernández, acaba de aprobar una denominada "ceremonia de bienvenida a la ciudadanía" para recién nacidos.

Y no será cosa de poca monta, no. Porque, según el acuerdo municipal, se trata de “un acto solemne”, mediante el cual los padres, madres o tutores que lo soliciten “presentan a su hijos a la comunidad”, y hacen público su “compromiso de educarle en los valores cívicos”.

El Ayuntamiento habilitará para ello un "espacio adecuado", es decir, salones o dependencias específicamente destinados a la celebración. Y creará un registro de los niños "bienvenidos"

La ceremonia consiste en que la alcaldesa, o el concejal en quien delegue, lee artículos de la Convención de Derechos del Niño y de la Constitución. Los padres pueden tomar la palabra, se firma la Carta Municipal de Ciudadanía del Niño, y se entrega una copia de la carta a los padres, madres o tutores.

Los regidores intentan negarlo, e incluso rechazan el término, pero la verdad es que se le puede llamar con toda propiedad un "bautizo laico". Con templo (dependencias municipales especiales), ministro (el alcalde), rito, padrinos, promesas bautismales (cívicas), inscripción en el registro parroquial (municipal)…

Vistos los paralelismos, no se entiende mucho por qué lo montan, salvo que sea precisamente para sustituir a la ceremonia de ingreso en la Iglesia. ¡Que ya es fijación!

En el caso eclesiástico, el bautizo provoca unos efectos concretos (el neófito entra a formar parte de la Iglesia, se convierte en católico), pero ¿qué efectos, civiles o de cualquier tipo, produce el "bautizo laico"? Nada cambia para el niño o niña afectado. Antes del bautizo ¿no era ciudadano? ¿Y los que no se sometan al rito no serán ciudadanos? En el caso de la boda civil sí existen consecuencias legales, pero ¿en este “bautizo cívico”?

¿Y cuánto dinero costará habilitar locales, movilizar funcionarios, crear un registro permanente y actualizado?

Por cierto, que no sé si serán muchos miles los padres que se apunten a este "bautizo laico". Sobre todo si también hay que montar una celebración, dar un desayuno, una comida, una merienda… ¿Y habrá regalos de los parientes, de los invitados?

Son, en fin, las tonterías que hacen ahora no pocos políticos. Y además gratis, porque no suelen provocar ninguna consecuencia negativa para ellos. De momento.

Son “carmenadas”. Al estilo de las tontunas a que nos tiene habituados la señora alcaldesa de Madrid. Que a este paso acabará entrando en la historia, siquiera sea por haber dado origen a un nuevo término: “carmenada”.

editor@elconfidencialdigital.com

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